viernes, 4 de agosto de 2017

Regañado y amenazado...

Por Teresa Gurza
Al afirmar en público por lo menos tres veces que Peña Nieto le había dicho tal cosa, Donald Trump lo hizo quedar ante los mexicanos y ante el mundo, por lo menos, como obsecuente.

Y las tres veces la Secretaria de Relaciones Exteriores negó que fuera cierto lo que el gringo afirmaba, y pretendió componer la imagen de Peña advirtiendo que no fue así, sino asá…
Pero todo fue inútil y con el paso del tiempo ya no se sabía bien a bien, cual Presidente era quien era el mentiroso.
Seguramente los dos.
La primera vez que los mexicanos no supimos quién mentía, fue cuando siguiendo consejos de Videgaray que nada tenía que hacer entonces en cuestiones diplomáticas porque era secretario de Hacienda, Peña invitó al candidato Trump a Los Pinos; en una jugada que Videgaray imaginó genial y fue tan tonta que lo dejó sin puesto.
Era septiembre de 2016, y la opinión en México fue de unánime rechazo al gobierno, por haber invitado al hombre que tanto nos había insultado, y que para colmo entonces estaba de bajada.
Escribí entonces que si fue pésima la idea de invitarlo y recibirlo, a ese error imperdonable e inicial se agregaba el comportamiento de Peñá; que se veía tenso, cohibido y con temor a desagradar.
Y que nos quedaba la duda sobre quien de los dos mintió; porque nuestro presidente sostenía “le dejé claro a Donald Trump, que México no pagará por el muro fronterizo”; siendo que ni siquiera corrigió a Trump cuando dijo, que ambos países están de acuerdo en levantarlo.
Y tampoco replicó, cuando Trump aseguró que sí trataron el tema del muro; pero no hablaron sobre quien lo pagaría, dejando pasar una segunda oportunidad de aclarar su postura frente a ese tipo cuya candidatura avaló, siendo representante del país al que más ha insultado.
Cinco meses después, ya presidente, Trump declaró en Washington que Peña le había pedido ayuda militar contra el narcotráfico.
Volvió a salir Videgaray a negarlo y a llenarse la boca declarando que Peña Nieto no podía decir de qué habló con Trump,  porqué los dos habían hecho “un pacto de caballeros”; como si ambos lo fueran.
En esa ocasión, tres de febrero, escribí que los caballeros no mienten ni se comportan de forma depredadora y amenazante, como Trump.
Ni reciben a escondidas casas de contratistas, ni ocultan que fueron ellos los que llamaron al contrario, ni mucho menos pactan guardar secreto en asuntos públicos que interesan a todo un país, como Peña Nieto.
Y que ese secretismo de los funcionarios mexicanos, redundaría solo en beneficio de un loco que goza maltratando a otros.
Bueno, pues esta semana Trump y Videgaray volvieron a las andadas.
Trump diciendo que Peña le habló para felicitarlo precisamente por su política migratoria; y Relaciones “aclarando” que no fue llamada expresa, sino en que Peña trató el tema de pasada, en el marco de una conversación en Edimburgo.
Pero como todo en esta vida llega a saberse, ahora sabemos en forma textual porque el Washington Post transcribió la conversación que sostuvo Peña con Trump el 27 de febrero, a siete días de la toma de posesión, que el gringo prohibió a Peña hablar del muro fronterizo con la prensa.
“Tú no puedes decir a la prensa que México no pagará el muro; la prensa se va a ir con eso y yo no puedo vivir con eso. No puedes decir eso, porque yo no puedo negociar bajo esas circunstancias”, le dijo; y Peña mudo.
Lo amenazó además, con poner aranceles a los productos mexicanos si no se firmaba un tratado a su conveniencia.
Y para rematar le dijo, que como la violencia en México estaba fuera de control podía enviar soldados estadounidenses a combatir a los narcos “porque quizá sus militares tienen miedo de ellos… y ellos necesitan ser eliminados y ustedes no han hecho un buen trabajo…”
Ofrecimiento al que Peña no respondió defendiendo la valentía del Ejército Mexicano, sino manifestando:
 “Concuerdo completamente en que ambos gobiernos pueden trabajar juntos para derrotar y eliminar a las bandas criminales…”, sea lo sea que eso signifique.
Pobre Peña, que vergûenza ser exhibido tan feamente.
Hasta lástima me da, porque ha pagado en tres años más de 23 mil millones de pesos, sobrepasando lo aprobado por el Congreso, para que tengamos una buena imagen de él, y no lo ha logrado.
Allá y acá lo viven timando.

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